Saltar al contenido
Todos los artículos
Sector

El 41% de las etiquetas de proveedor no traen caducidad legible

Analizamos 492 etiquetas reales de proveedores gallegos: cuántas veces la etiqueta no te deja registrar lo que la ley te exige.

Cuando se habla de trazabilidad en hostelería, la conversación siempre va del mismo sitio: que hay que registrar el lote y la caducidad de cada producto que entra en cocina. Lo que nadie cuenta es que muchas veces la etiqueta no te lo pone fácil, o simplemente no te lo pone.

Hemos analizado 492 etiquetas de proveedor fotografiadas en cocinas gallegas reales durante los últimos seis meses. No son etiquetas de laboratorio: son las que llegan de verdad en la caja de pescado, en el saco de harina y en el bidón de aceite.

Los números

Qué buscábamos Resultado
Etiquetas con lote legible 73%
Etiquetas con fecha de caducidad legible 59%
Etiquetas sin caducidad legible 41%
Etiquetas sin lote legible 27%

Es decir: en cuatro de cada diez recepciones, la fecha de caducidad no está donde debería estar, o no se puede leer. Manuscrita a rotulador sobre cinta adhesiva, impresa en térmico ya descolorido, tapada por otra pegatina, o simplemente ausente porque el producto va con albarán y no con etiqueta individual.

Por qué esto importa en una inspección

La normativa no te pide que la etiqueta sea legible. Te pide que puedas identificar el producto, su lote y su proveedor. Si la etiqueta no lo trae, el trabajo de reconstruirlo es tuyo: mirar el albarán, llamar al proveedor, anotar a mano.

Y ahí está el problema real que vemos en cocina. No es que el hostelero no quiera registrar. Es que registrar cuesta más tiempo del que hay entre dos servicios, y cuando el dato no viene en la etiqueta, cuesta el doble. El registro que falta el día de la inspección casi nunca es mala fe: es un producto que entró un viernes a las dos de la tarde con la etiqueta borrada.

Qué hace el OCR con esto

Cuando fotografías una etiqueta, nuestro sistema lee el texto y extrae lote y caducidad. Del total de lecturas:

  • 52% salieron con confianza alta
  • 23% con confianza media
  • 24% con confianza baja

El tiempo medio de lectura fue de 2,5 segundos.

Ese 24% de confianza baja es la parte honesta de esta historia. Una etiqueta ilegible sigue siendo ilegible para una máquina, y un sistema que se inventara el dato sería mucho peor que uno que admite que no lo ve claro. Por eso la app te muestra siempre lo que ha leído para que lo confirmes o lo corrijas antes de generar la ficha: el lote y la caducidad son exactamente los dos campos que mira el inspector, y firmar un registro con un dato inventado es peor que no tener el registro.

Lo que sí se puede automatizar

Lo que se automatiza bien no es adivinar lo ilegible. Es todo lo demás:

  1. Transcribir lo que sí se lee. Un lote de 14 caracteres teclado a mano es un error tipográfico esperando a pasar.
  2. Calcular la caducidad secundaria. Si congelas hoy un producto con caducidad primaria de la semana que viene, la fecha que va en la etiqueta de la cocina no es la del proveedor.
  3. Arrastrar el dato a la ficha. El mismo lote aparece en la recepción, en la elaboración y en la etiqueta del recipiente. Escribirlo tres veces es donde nacen las discrepancias.
  4. Tenerlo a mano. El registro que no encuentras el día de la inspección es un registro que no existe.

Cómo lo medimos

Los datos vienen de las lecturas OCR reales acumuladas en cuentas de Trazea en Galicia entre febrero y agosto de 2026, sin filtrar por calidad de imagen ni por tipo de proveedor. Contamos una etiqueta como “con caducidad legible” cuando el sistema extrajo una fecha en formato ISO válido, y “con lote legible” cuando extrajo al menos un código de lote. No incluimos los datos que el usuario corrigió a mano después, porque eso mide la calidad de la etiqueta, no la del sistema.

Si trabajas con proveedores gallegos y quieres comprobarlo con tus propias etiquetas, pídenos una cuenta de prueba: fotografía diez etiquetas de tu almacén y mira cuántas te dan el dato completo. Nuestra apuesta es que el porcentaje te va a sonar.

Seguir leyendo